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De acuerdo a un análisis realizado por la consultora Colliers, la prevención en la región de Antofagasta salvó muchas vidas. “ A diferencia del centro-sur, en Antofagasta bastan unos pocos milímetros de agua para desencadenar mortales aluviones sobre las pendientes de la Cordillera de la Costa. Sin embargo, en esta última emergencia la infraestructura de contención demostró su valor: las pérdidas materiales se frenaron en el tramo más bajo esperado gracias al impecable desempeño de las piscinas de decantación y muros de contención”.
Reinaldo Gleisner, Vicepresidente de Colliers explica que “El mayor logro no fue solo evitar el colapso económico, sino proteger la vida humana. Una inversión inferior a US$ 7 millones en limpiar y mantener estas piscinas aluvionales es una cifra muy baja comparada con el costo incalculable en vidas y los cientos de millones en destrucción que provocaría un impacto directo en las ciudades. Para que este escudo sea 100% efectivo, la tarea es urgente e impostergable: se debe prohibir y erradicar de forma estricta la instalación de viviendas ilegales en las quebradas, impidiendo que las familias se expongan al cauce natural del barro y garantizando que las obras preventivas puedan cumplir su función vital”.
Desde Colliers señalan que el verdadero hito de esta emergencia no radica en la cuantía de los daños registrados, sino en el volumen de pérdidas catastróficas que lograron evitarse. “La red de ingeniería aluvional —compuesta por piscinas de decantación, barreras disipadoras de energía y muros de contención en localidades clave como Taltal, Tocopilla y las quebradas altas de Antofagasta (tales como Uribe, Salar del Carmen y Farellones)— actuó como un filtro de seguridad hidráulica. Estas obras lograron capturar y desacelerar miles de toneladas de agua, barro, arena y material rocoso antes de que alcanzaran los conos de deyección habitados. El costo asociado al desazolve, extracción de detritos y restitución de la capacidad operativa de estas piscinas de decantación se estima inferior a US$ 7 millones. Se trata de un gasto de mantenimiento marginal si se compara con los cientos de millones de dólares en destrucción de infraestructura urbana, colapso del comercio e incalculable costo en vidas humanas que se habrían generado si los flujos aluvionales hubiesen golpeado de lleno a las poblaciones costeras”.
Respecto a las pérdidas Gleisner señala que, pese al éxito de las obras primarias, la escorrentía sin control en áreas no intervenidas y las precipitaciones directas sobre la franja costera expusieron los puntos donde el territorio aún es vulnerable:Conectividad Vial y Red Portuaria (US$ 18 a US$ 22 millones): Constituye el ítem más oneroso, concentrado en los trabajos de emergencia de Vialidad para despejar desprendimientos de rocas, reparar socavones estructurales en la Ruta 1 (costera) —arteria crítica que conecta Antofagasta, Tocopilla e Iquique— y contener laderas inestables. A esto se suman las obras de limpieza y nivelación en las vías de acceso a los terminales marítimos de Mejillones y Tocopilla.
Habitabilidad e Infraestructura Urbana ( menos de US$ 10 millones): Los mayores impactos sociales se focalizaron en los asentamientos informales emplazados en las cotas altas de Antofagasta y Tocopilla, donde cerca de 200 viviendas sufrieron anegamientos severos y pérdida de techumbres ligeras, un tipo de edificación que no está normada para soportar lluvias continuas.Lucro Cesante e Impacto Logístico-Industrial (US$ 6 a US$ 9 millones): Refleja las pérdidas operativas por el retraso transitorio en el transporte pesado hacia las faenas mineras y la paralización preventiva de flujos comerciales durante los picos de la tormenta.Gleisner señala que “La contingencia puso en evidencia la urgencia de acelerar y concluir las obras de mitigación proyectadas que aún se encuentran en fase de diseño o ejecución parcial. El desarrollo de los sistemas aluvionales pendientes en cuencas prioritarias —como la quebrada La Cadena en Antofagasta o los sistemas secundarios de quebradas en Tocopilla y Taltal— representa el paso decisivo para "cerrar la brecha" de vulnerabilidad”.
Según Colliers la ejecución completa de estas obras permitiría:1. Protección de asentamientos habilitados: Se deben hacer respetar estrictamente las zonas de riesgo delimitadas, concentrando la inversión en obras de canalización y retención en las cuencas altas para mitigar el impacto sobre las viviendas ubicadas en sectores debidamente habilitados.2. Garantía de conectividad crítica: Reducir a cero el riesgo de corte en carreteras estratégicas (como las Rutas 1 y 5 Norte), asegurando que el flujo de insumos y minerales desde y hacia los puertos no se paralice ante núcleos fríos en altura.3. Eficiencia en el gasto público: Cambiar la lógica del gasto del Estado, transitando desde la reconstrucción reactiva post-desastre hacia la inversión rentable en infraestructura preventiva.
El análisis recalca que “Completar la red aluvional en el desierto costero, complementado con un control territorial estricto que impida la ocupación de las vías de evacuación natural de las quebradas y un plan de mantenimiento continuo de las piscinas existentes, permitirá a la Región de Antofagasta consolidar un modelo urbano verdaderamente resiliente, capaz de enfrentar el cambio climático sin comprometer su desarrollo social y productivo”.
FUENTE: COLLIERS
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